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lunes, julio 18, 2011

30 minutos para repasar 30 días


Aprovecho la soledad del gimnasio para relajarme. Caminar, correr, o siquiera pensar es harto difícil en una ciudad en la que a penas hay aceras, y la mayoría de las que hay son inservibles. Una ciudad que vive en un gigantesco atasco permanente en el que los coches se asemejan al lento transcurrir de las aguas del Nilo. Este rato es para mí. En el televisor se puede ver la MTV, pero la música que suena en el gimnasio es la del encargado. Suena uno de los temas que más he escuchado desde que estoy en Egipto, el 'Aisha' de Khaled Hadj Ibrahim, un argelino de voz rota que me recuerda al italiano Zucchero. Algunas de sus canciones hablan del desaliento que provoca la ausencia de un ser querido.

“Comme si je n'existais pas,

Elle est passé à côté de moi,

Sans un regard, reine de sabbat,

J'ai dit, aisha, prends, tout est pour toi

Aisha, aisha, ecoute-moi

Ah, ah

Aisha, aisha, listen to me

Aisha, aisha, no me dejes más...”

Veinte minutos de carrera continua son suficientes. Bajo del aparato y quito el sonido a mi teléfono móvil. Es la hora de la oración de la tarde. Se hace el silencio en el recinto y el encargado comienza a rezar. La televisión exhibe muda a Lady Gaga en la MTV. Comienzo a estirar en el suelo, sobre una toalla de piscina y pienso en estos treinta días en El Cairo.

sábado, julio 02, 2011

Viajes, virtudes y defectos


Previsor, atento, cuidadoso...son cualidades que me gustaría llevar en el zurrón de la vida y que ando buscando a todas horas. Pero no son mi especialidad. Antes de venir a El Cairo me dije: ¿Qué necesitas para trabajar, para comunicarte con los tuyos, para recibir instrucciones de tus jefes y para actualizar el blog después de dos años?, obviamente, un PC. Por eso en un alarde de querer demostrar mi afán previsor opté por llevarlo cerca de mi. En el equipaje de mano. "Si me pierden la ropa estos despistados del aeropuerto al menos tendré mi herramienta de trabajo"- pensé.

Mis previsiones se cumplieron. Perdí el ordenador, pero no por los "despistados del aeropuerto", sino por el despistado que escribe. Al pasar el control de pasaporte y equipaje de mano coloqué sendas bandejas, una encima de otra, la de abajo con el PC y la de arriba con el reloj, el teléfono móvil y demás abalorios. Tras pasar el control allí se quedó el PC, bajo una bandeja vacía y a expensas de que cualquiera se hiciera con él.

- Hola, objetos perdidos.

- Sí, le paso con la Terminal 1.

En ese intervalo de tiempo, a penas unos pocos segundos, comprendo que hasta ahora el mayor peligro para mi persona y en Egipto soy yo mismo. Los defectos y las virtudes van con uno, grabados a fuego, y no se quedan por el camino por muy lejos que nos vayamos. Es más, si pueden y no tenemos cuidado afloran o descubrimos otros nuevos.

- ¿Su ordenador tiene varias pegatinas con la bandera de Egipto?

¿Un alivio o una pena? Saber que no eres el único despistado del planeta. Aunque quizá la responsable esté poniendo a prueba mi honradez.

- Ah, efectivamente tenemos dos.
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Once días después y tras escribir varias crónicas con el teléfono móvil recibo el PC con el que hoy (con bastante retraso) escribo este post. Para que nunca olvide quién soy, para que recuerde que los defectos y las virtudes viajan con uno. Y que la suerte -de tener quien se moleste en ir a recoger tu ordenador, invierta cuatro horas en una tarea tediosa y molesta para hacerlo llegar a unos desconocidos en Barcelona que me lo han traído hasta aquí sin ningún problema-, no tiene precio. Gracias Carmen, gracias Laura gracias desconocidos. Ah, y gracias T 1 de Barajas.

miércoles, junio 15, 2011

¿Qué fue de aquello de viajar en tren?...

Decepcionante. Es la primera palabra que me viene a la cabeza a la hora de contaros cómo he iniciado este viaje rumbo a Egipto. Ha sido en tren, rumbo a Madrid, en esta España radial en la que todo pasa por la capital. La irritante a voz automática de la locomotora nos ha mantenido en alerta permanente recordando cada una de las paradas. Mi compañero de viaje repasa las cualidades del sonido -a saber: tono, intensidad, timbre y duración, reza en los folios fotocopiados de mi compañero de viaje. A sus pies una mochila de la que no se separa. Incluso la acomoda sobre mi asiento cuando voy al coche restaurante en busca de un periódico.
- No se lo puede llevar-. Me advierte el camarero.
Cuando regreso a mi asiento, cabizbajo y cansado de escuchar la voz aguda y eléctrica que nos recuerda mi próxima parada, me ofrezco a colocar la mochila de mi compañero en el compartimento de equipajes. Él me aclara que no se fía de ponerla ahí que lleva el instrumento que utilizará en la banda en Madrid. Que prefiere sentir cerca la mochila, que le acompaña. Horas después la voz que nos ha torturado durante cuatro horas de incesante chachara anuncia: "Estación de Atocha, Madrid".

miércoles, junio 08, 2011

Lances paralelos

Pasa el tiempo y la realidad – incansable – pone sobre el gran mantel de la vida las mismas opciones. Cambian los ingredientes, las salsas, los cubiertos y en ocasiones hasta la mantelería. Lo que no varía es el menú y el acompañamiento musical y trágico de quien ha de escoger – en multitud de ocasiones – entre lo malo y lo peor. En el tramo final de 'Sinuhé el Egipcio', del teólogo y filósofo finlandés, Mika Waltari, encontramos una de esas estampas de conmoción social, de tragedia colectiva y decisión absurda. Los ciudadanos de Egipto tienen que elegir a un Dios para que guíe sus vidas: Atón o Amón. El primero inspira los arrebatos idealistas del faraón Akhenaton, quien ha condenado a sus seguidores a levantar una ciudad sobre la ciénaga de la Ciudad del Horizonte, "La gente, acostumbrada a los suelos de tierra batida, consideraba los de arcilla malsanos y polvorientos, mientras otros decían que debía estar maldito, porque los utensilios hechos con él se partían al lavarlos". Allí partirían de cero, hasta lograr una sociedad justa, equitativa e igual entre los esclavos y dueños. Sin embargo, como recrimina uno de los esclavos remeros al protagonista de la historia, Sinhue, "sólo el que ha recibido bastonazos puede equipararse a un esclavo". La ciudad de Tebas, bajo el protector dios Amón, y repudiada por el faraón por ser un nido de corrupción, vicio y vino se mantiene – sin embargo – en una paz placentera sobre la realidad convulsa de sus alrededores. Aquí se abre la opción a la que nadie quiere someterse. Elegir entre lo malo y lo peor. Entre quien – de sobra conocido – ha errado en su organización, gestión y control de la responsabilidad adquirida, y entre quien comparte los mismos valores, bajo un afán transformador que quedará reducida en mera justificación cobarde equivalente a lo que me encontré estaba peor de lo que me había imaginado. Otros buscan una tercera vía. Algún lugar remoto en el desierto en el que sentarse y pensar en algún dios minoritario que – sin a penas poder – les permita volcar sus frustraciones. Un escarabajo de madera al que confiar sus inquietudes sereno y tranquilo. Un oído seguro y fiel al que contar un secreto confiado en que la condena al ostracismo será el mejor baúl en el que esconder sus emociones. Es la via de escape al lance paralelo. A la elección que desde el amanecer de los tiempos tortura a los ciudadanos y a su manera de organizar el reparto de poder. Es el bálsamo posible a la elección maldita: de entre lo malo y lo peor.

viernes, septiembre 21, 2007

El propósito II

Como ya comentaba en ‘El propósito’, las metas constituyen la gasolina que el alma necesita para transportarnos y hacernos caminar lejos de la melancolía. Estas últimas semanas han sido duras. Kilómetros y kilómetros, nervios, y sobre todo noches en las que el sueño profundo y relajado era un lujo imposible. Al final todo ha merecido la pena. Ya he terminado la licenciatura y pronto empezaré las clases del master de RNE en Madrid. Ahora que unos propósitos se cumplen llevo unos días algo extraño, vacío. Tengo que reconfigurar los propósitos y empezar otra vida en una nueva ciudad en la que únicamente conozco a algunos amigos de La Manga. Será una buena experiencia. Los que nos libramos del servicio militar necesitamos de experiencias como la que ahora me toca vivir para despabilar. Ya extraño el olor del mar, y sobre todo ya te extraño a ti.

viernes, mayo 11, 2007

A quienes le dejaron morir

El día que le conocí fingió dolores en el brazo para que le diera unas pastillas. En la enfermería del hotel guardábamos entonces un arsenal de medicamentos y aparatos que nadie sabía utilizar. Le di un par de pastillas azules, parecidas a la viagra, recomendadas para los dolores musculares. Horas después escuché que desde recepción habían llamado a una ambulancia para llevarse a alguien. Momentos antes le anduve buscando por todo el hotel para quitarle las pastillas con la excusa de que estaban caducadas. ¿Cómo iba a saber yo que el chico estaba enfermo? Aparentaba estar saludable, su enfermedad estaba muy dentro, en los recovecos más oscuros del alma. El caso es que logré echar mano a las pirulas que yo le había suministrado y, a pesar de todo, a las 16:00 no se tenía en pié. Aún con la camisa manchada por las copas que había tirado en el restaurante se lo llevaron en la ambulancia camino del hospital donde seguramente le pusieron B12. Ya no tuvo más oportunidad de trabajar.
Los procesos autodestructivos del ser humano son capaces de liquidarte a una tremenda velocidad. La melancolía, el dolor, y el sufrimiento espiritual pueden fulminarte en a penas unos meses. Sólo aquellos que han estado a tu lado a pesar de que seas un pirado, un gañán, un drogadicto, un amargado…pueden ayudarte, pero no todos tienen esa suerte. Ahora pensáis que podíais haber hecho algo más. Que es una pena. Que sólo tenía 32 años. Pero en el fondo os habéis quedado descansando.
Pasaron varios días antes de que lo encontraran en su casa. Frío como el mármol, sereno como hacía años que no estaba.

martes, diciembre 26, 2006

Cuestión de creatividad

A menudo despierto en mitad de la madrugada con una idea en la cabeza. Una historia me sorprende en mitad de la noche y me pide ser escrita, sin embargo casi ninguna llega a tomar vida en el papel. No por falta de ganas, que hay de sobra, creo que el problema es la falta de imaginación. Cuando centro la historia, elijo los personajes y empiezo a hacer un esbozo de la trama descubro que la historia ya existe. Alguien se ha adelantado a mis palabras para escribir la historia que yo tenía en la mente. Seguramente por haberla leído, o por haberla visto en el cine o en televisión, me pongo a escribir y siento que estoy parafraseando algo ya existente aunque, a veces, no sepa exactamente a quien pertenece. Seguramente sea un problema de creatividad. El exceso de ruido, el aletargamiento que provoca la televisión o la vida de la ciudad están acabando con la poca creatividad que tenía cuando estaba en el instituto. Me vuelvo unos días a la playa a ver si el mar despierta mi imaginación.

jueves, diciembre 14, 2006

Éxito del UCAM Media Lab

Hoy he conocido gente interesante. José Luis Orihuela, de e-cuaderno, José Luis González, de Periodista digital, Pau Llop, de Nxtmdia, Fernando Morales, de Informativos Telecinco.com y Adriano Morán, de Jabalí digital. Todos ellos han dejado su experiencia en la Universidad Católica de Murcia en el Ucam Media Lab sobre comunicación, medios y sociedad.
La eclosión del periodismo 3.0, el papel de las bitácoras o blogs y la necesaria evolución de los medios tradicionales han sido las líneas seguidas por estos conferenciantes a la hora de enseñarnos, a los alumnos de periodismo, lo singular de sus experiencias en el mundo de la comunicación. Desde que José Manuel Noguera, creador de La Azotea, nos mostrara que existen espacios como éste que utilizo para comunicarme, a penas conocía la existencia de páginas personales, y desconocía por completo la existencia de los blogs. Desde el momento que comencé a escribir este espacio no he terminado de encontrar un estilo y la mayor parte de los conferenciantes que han participado en el Ucam Media Lab coinciden en que una bitácora debe ser especializada y además el bloger ha de disfrutar escribiéndola. Hasta ahora he tratado temas muy dispares en Los Alisios y creo que, a partir de ahora, me centraré en aquello que manejo con más soltura y con lo que -seguro- disfruto más. Espero vuestra opinión y colaboración.

viernes, diciembre 08, 2006


Terrorrismo doméstico

La piel de una víctima transpira nada más oirle llegar

Sientes como el miedo te toca, caricias que te congelan y erizan la piel. Notas también cómo tu corazón se acelera y cómo tus pulmones parecen no responder a tus órdenes. Alzas la vista, ahí está, se yergue frente a ti como una gran torre. Te mira. Te muestra dientes y garras, y tú, indefensa te dejas llevar. Enloquecida intentas escapar, pero de un salto te alcanza. Te lleva junto a la pared de la cueva. Notas como las heladas gotas del deshielo caen resbalando hasta tu espalda, y sin embargo no te atreves a mover un solo músculo, ni siquiera a pestañear. Ves el terror en su rostro, cargado de angustias eternas, y sus dientes sedientos de sangre, de tu sangre. Cierras los ojos esperando el momento del fin, creyendo en cada uno de tus suspiros: el último. Notas como el corazón te golpea tenso en el pecho, una y otra vez, y su aliento cargado y espeso te turba como brisa del infierno.
Y, de repente... Oyes las gaitas tocando al compás de los tambores, abres los ojos y descubres el verde frescor del prado, su brisa te llega como aliento del cielo, como del mismísimo cielo. Tus pupilas tardan en asimilar tanta claridad. Te embarga una sensación de extrema salud, de bienestar, de poder abarcar todo con la mirada, hasta el horizonte. Como si el gusano de la buenaventura se deslizara por tus entrañas y estallara en tu interior en espléndidos fuegos artificiales, todo puro, infinitamente puro, todo en su sitio exacto, como si de un sueño se tratara. ¡Sueño!.
La bestia duerme tranquila, reposa su banquete. Ahora es tu oportunidad: ¡Corre, huye! Un momento, espera, la bestia debe estar soñando. Aguarda en la puerta, y cuando despierte de su sangriento sueño y haya despedazado ya las gaitas, los tambores, cuando haya arrasado los prados, secado los ríos, y descubra que todo ha sido un sueño, deja que se consuma en la llama de la desilusión y de la desgana, obsérvalo sentado bajo la cruz de la vergüenza, encerrado aquí en su oscura cueva, con nada que comer ni con nadie a quien torturar. Sueño.Tus ojos se abren y de nuevo contemplas a la oscura bestia, sólo que ahora ríe con desprecio, y se relame de su golosina inocente. Sólo te queda sentarte y esperar que todo termine. Ya no oyes gaitas ni tambores, tan solo las gotas del deshielo.


jueves, diciembre 07, 2006

El Propósito

He reflexionado estos días acerca del propósito y la perspectiva que otorga el tener una meta. Resultado de nuestra educación capitalista y competitiva, carecer de un propósito se ha convertido en uno de los peores males que atacan la estima del ser humano. El sentimiento de vacío que acompaña la consecución de metas genera un tipo de estrés, difícil de entender, pero muy común. No todo el mundo sabe disfrutar del tiempo libre. Hay personas que necesitan llenar la agenda de tareas y obligaciones para no caer en la melancolía.
El propósito cura estos problemas. Vivir conforme a un propósito es el mejor aliado frente al vacío de los objetivos cumplidos. Quien vive a través del propósito es capaz de superar los problemas con solvencia y encauzar sus sueños hacia nuevas metas. Obligados a lograr metas, éxito y reconocimiento sólo cabe vivir conforme a un propósito moldeable. La vida trae decepciones, fracasos y tragedias que la presencia perpetua del propósito nos ayuda a convertir en oportunidades.
No permitas el vacío. !Vive conforme al propósito y la buena suerte no tardará en aparecer!

jueves, noviembre 30, 2006

La Buena Suerte
Claves de la prosperidad

Dos amigos de la infancia se encuentran y charlan acerca de la evolución de sus respectivas vidas. Víctor cuenta a David una historia de Merlín y sus caballeros. El mago propone un juego a dos caballeros de la corte, encontrar la suerte infinita. Les manda a buscar el trébol de cuatro hojas que sólo nace una vez cada muchísimo tiempo, eso sí, perdido en un tramo del bosque. Ambos emprenden la aventura con distinta suerte. Uno se confía al azar y a la casualidad mientras que el otro crea las condiciones para que se produzca el milagro. Alex Rovira y Fernando Trías, licenciados en Administración y Dirección de Empresas y asesores de ejecutivos, dan las claves atraer la buena suerte. Literariamente es un cuento que puede leer cualquier niño, pero el mensaje es útil es niños y mayores.
"Crea tu propia suerte porque las oportunidades no se pierden, alguien las aprovecha por ti".

jueves, noviembre 23, 2006

La enseñanza, una profesión de riesgo

Ser profesor no es fácil. El sindicato de enseñanza ANPE publica que el 20 por ciento de los profesores españoles sufren el síndrome del ‘profesor quemado’. El porcentaje me parece pequeño para los problemas que algunos tienen que soportar. En el Instituto Jiménez de la Espada de Cartagena, recuerdo que un compañero fue expulsado dos días por amenazar a la profesora de literatura con quemarle la cara. Casos como este eran recogidos en un suplemento de elmundo.es, pero seguro que podrían llenarse muchas más páginas. Ahora las cosas están aún peor. Los profesores de educación secundaria han sido despojados de toda autoridad y tienen que soportar humillaciones de todo tipo. Querer ser profesor es similar a querer ser arbitro de tercera división. A los insultos de los chavales sabes que tendrás que aguantar las recriminaciones de unos padres que se ofenden cuando le sacan tarjeta roja a su hijo. El estudio Cisneros IX revela además que el 39 por ciento padece cuadros de estrés grave. Uno de cada diez se plantea dejar la enseñanza, otros -como el que escribe- elegimos otra profesión para no sufrir la lucha que supone dar clase a energúmenos maleducados, hijos de papá y de mamá a los que a penas puedes alzar la voz para que escuchen los pocos que respetan a quien les quiere enseñar.